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Después
de cuatro décadas de extraordinaria vitalidad
manteniendo siempre intacto el prestigio, la principal
característica del cartel eligido por el Festival
de Pollença en su edición del 2003, es
la de aportar un programa abierto y diverso, llamado
a satisfacer las preferencias del público.
Un cartel que tiene como
hilo conductor compaginar el compromiso de continuidad
y un horizonte de sabores distintos, al servicio de
otras exigencias entre las que ocupa lugar preferente
abrir el festival a nuevas ideas y audiencias.
El presente de Pollença
pasa por continuar rompiendo moldes, muestra de su incansable
juventud y audacia a la hora de trazar diseños
de escenario.
El concierto inaugural nos acerca una exquisita embajada
de la Filarmónica de Berlín reunida bajo
el nombre genérico de Berliner Barock Solisten.
La formación la lidera el director–violín
solista Rainer Kusmaul, con el flautista francés
Emmanuel Pahud como solista invitado.
El paso siguiente vendrá
marcado por el regreso de las hermanas Labèque,
Katia y Marielle, esa pareja capaz de armonizar opuestos
aparentemente irreconciliables; explosiva y espectacular
a la vez. La propuesta es la versión original
de Leonard Bernstein para 2 pianos y percusión
del musical "West Side Story". Es una excelente
continuación.
También, este año, va a ser el regreso
de la Orquestra Simfònica de Balears "Ciutat
de Palma" que acude a Pollença bajo la dirección
de su actual titular Edmon Colomer y con el genial violoncelista
Mischa Maisky en 2 conciertos para violoncelo y orquesta
de Haydn y Schostakovitsch.
El capítulo de jóvenes talentos fenomenales
va a estar representado por partida doble: el pianista
prodigio Yundi Li que ganó en el 2000, a los
15 años, la Medalla de Oro del Concurso Internacional
Chopin de Varsovia – y contratado desde entonces
en exclusividad por Deutsche Gramaphon – y la
violinista estadounidense Leila Josefowicz , solista
con las más grandes orquestas americanas y europeas
– Concertgebauw , BBC Symphony Orchestra de Londres…
y también galardonada con el "Diapason d’Or".
El listado abarca una docena de noches sin desperdicio,
todas ellas de excelencia, todas ellas de suma delicadeza.
Por citar dos ejemplos sobresalientes, el programa contempla
al tenor Thomas Moser que dejará testimonio inconfundible
de su voz privilegiada y centelleante y el Concerto
d’Amsterdam el celebre conjunto barroco dirigido
por Richard Egarr.
La vocación camerística del Festival,
pues no en vano para Eugen Prokop el director artístico,
la música de cámara es el equivalente
a la poesía en literatura, se traduce en el 2003
en visitas de apreciable calado. Empezando por el Trio
Guarneri de Praga renombrado por su dominio técnico
y su elegante estilo de interpretación. El Philharmonisches
Bläzerquintett Berlin. Siguiendo el repertorio
para cuarteto de la mano del relevo generacional que
representa el Prazak Quartet, y en fin, la probada excelencia
del gran Bolschoi Don Kosaken Chor.
En definitiva, cuando el 30 de agosto llegue el concierto
de clausura con "Los Romeros Guitar Quartet"
nos invadirá la sensación de haber asistido,
en efecto, a un programa abierto y diverso, en perfecta
sintonía con uno de los grandes activos del Festival
de Pollença, el aval de la calidad, abriéndose
el muestrario a sonoridades variadas y capaces de satisfacer
al profano curioso y al melómano exigente.
Fernando
Merino
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